En Sulmona, durante la histórica procesión del Viernes Santo, los faroles de mano portados por los jóvenes miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad han sido un símbolo reconocible durante siglos. Pero tras su elegancia se escondía un problema concreto: el riesgo que suponían el fuego y el cristal durante las más de cuatro horas de uso continuo. En 2022, la Cofradía recurrió a Neri para encontrar una solución que fuera segura y, al mismo tiempo, invisible. ¿El resultado? Un sistema LED alimentado por una batería individual para cada farol, garantizando total autonomía y seguridad sin alterar la apariencia original. El cálido resplandor de la luz de las velas se recreó con precisión gracias a un filtro LED personalizado; las esferas se reprodujeron en polietileno mediante impresión 3D y las hojas doradas fueron cuidadosamente restauradas para devolverles su brillo original.