El primer diseñador. La persona que dio la impronta fundamental a la actividad de diseño de la empresa, a su relación ininterrumpida con el arte, la belleza y la proporción.
Domenico Neri comenzó en 1962 diseñando y fabricando luminarias para el alumbrado público. En los años setenta empezó a distinguirse y a destacar por la atención dedicada a los centros históricos urbanos. Inspirándose en los modelos del siglo XIX y aprovechando su pasión por la arquitectura, propuso para la iluminación de las ciudades formas clásicas reinterpretadas y más acordes con el gusto contemporáneo.
Tras explorar el mundo de la luz, y manteniéndose fiel a su estilo distintivo y al uso del hierro fundido, Domenico Neri amplió su visión creativa al diseño urbano. Creó una amplia gama de piezas reconocidas por su excelencia cultural, artística y material, que le valieron admiración y éxito en todo el mundo.